Durante más de un lustro mi familia me ha regalado puntualmente, por mi cumpleaños, la última aventura de Nävis, y el año pasado no fue una excepción. Aunque he tardado bastante, de nuevo, en publicar mis impresiones, eso no quiere decir que tuviera menos ganas de hablar de
Grands froids, ¡al contrario! Esta historia
me ha gustado especialmente y
he disfrutado mucho leyéndola. Y he querido aprovechar que hoy es un día especial, ya que el blog cumple 6 años, para publicar mis impresiones de un álbum entrañable, como esta fecha, que
me ha dejado muy buen sabor de boca.
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¡Es mío! ¡Míoooo! Un momento, me suena haber visto personajes con ese aspecto antes...
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El panorama ha evolucionado bastante si lo comparamos con otras épocas de
Estela, y no es de extrañar si tenemos en cuenta los sucesos acaecidos en el
tomo anterior. Pero hay cosas que no cambian sino que se recuperan, como la
estructura tipo
flashback que caracterizó a muchos cómics clásicos de esta saga: el argumento se inicia con una emocionante escena de acción que acaba interrumpiéndose, nos muestra las circunstancias de Nävis antes de ese momento, y luego retoma el momento anterior a la ruptura temporal. En realidad no se había llegado a abandonar esta técnica, pero sí había notado que esta herramienta había visto muy limitados sus usos. Además,
la manera en la que la utilizaron aquí para hilar el argumento me gustó mucho.
En
Grands froids somos testigos de algo
inusual: ver a personajes antiguos no es algo tan extraño en estos cómics; pero sí que lo es
que envíen a Nävis de misión en un planeta que ya habíamos visitado. Como habréis sospechado, este cómic no puede evitar estar relacionado con
Estela 3. Engranajes, una historia que tuvo grandes consecuencias en el desarrollo de esta serie...
Si lo valoramos el
guion de
Morvan como el de un cómic autoconclusivo, tengo que decir que tiene lo mejor de la época "clásica" (así considero los álbumes situados entre el primer tomo y el octavo, ambos inclusive) y la contemporánea: unas
aventuras interesantes y entretenidas, sin sacar de manera extrema al lector de la situación a la que se ha acostumbrado (ya que Nävis había dado muchas vueltas últimamente) pero
añadiendo mayor madurez a la protagonista y las nuevas caras que se han ido añadiendo a su historia. La
trama avanza a muy buen ritmo, nos encontremos en el momento presente o en el
flashback, tiene un
buen argumento (con algún que otro misterio que nos acompaña durante toda la aventura) y cuenta con unos
personajes muy sólidos, en mi opinión. Además, permite ver las consecuencias que puede tener una revolución (recordemos que el planeta, anteriormente, estaba regido por el Alto Par) en las situaciones personales de los autóctonos.
En esta ocasión, tiene lugar la misión que iba a tener Nävis al principio de
Liés par le sang y que no pudo realizar por ciertos imprevistos. Quedó la duda sobre cuál era el objetivo de la tarea que le estaban encomendando, y aquí lo descubrimos por fin. Sin embargo, tendréis que leer
Grands froids para saber de qué se trata, ya que no seré yo quien os lo diga.
Sí puedo contaros que esta historia empieza cuando las fuerzas de seguridad antirrevolucionarias de TRI-JJ 768 se despliegan veloces gracias a la ayuda de un agente de inteligencia y se disponen a asaltar la guarida en la que se esconde Nävis (un lugar que no nos resultará desconocido si echamos la vista atrás y pensamos en el tercer tomo de esta serie), quien se encuentra con un pequeño intruso especialmente espabilado. Debido a la situación a la que se ven obligados a enfrentarse, emprenden juntos la huida; mientras tanto, Bobo y Snivel se mantienen en la órbita del planeta... ¡hasta que un misterioso problema les deja a la deriva! ¿Casualidad... o sabotaje?
Bobo y Snivel no intervienen mucho en esta historia, pero
siguen preocupándose por la joven y también
confiando en las decisiones que toma, pese a los peligros que pueda ocasionar volver a TRI-JJ 768. No olvidemos que, además, este planeta está envuelto en una guerra civil.
Sin embargo, hay otros
personajes en esta aventura que, pese a no haber aparecido hasta ahora, consiguen
lucirse. Antes que nadie, debo destacar a
Jules: pese a su juventud, tiene muchísimo
talento, y su
ayuda es
indispensable para que Nävis consiga llevar a buen puerto su misión. La
relación que mantienen la
protagonista y este pequeño alienígena casi-humano durante todo
Grands froids es muy
entrañable, y el lector no puede evitar desear que lo veamos en futuras publicaciones. Este joven, que
podríamos considerar coprotagonista del decimoséptimo tomo, es realmente
espabilado y es
inevitable sentir ternura ante la petición que le hace a Nävis...
No los enumeraré a todos, pero me hacía ilusión mencionar a gente como el agente Azur, un espía de época con el último grito en tecnología y sofisticación... para ese planeta. Existen otros personajes de apoyo que también destacan lo suyo, incluyendo un misterioso asesino... y
viejos conocidos que tienen un papel remarcable aquí y lo cumplen a la perfección. De hecho, la intervención de uno de ellos en
Engranajes hizo, hace ya muchos años, que se me quebrara un poco mi preadolescente corazón (¡aaaah, idolatrada Nävis, ¿por qué?!, me pregunté en su día), sin embargo, su papel aquí me encantó y me reconcilió con él, jejeje.
Momentos dulces y emotivos sin resultar empalagosos. ¡Tal vez estuviera bien que pasara lo que pasó, al fin y al cabo!
Por último, debo hablar de la propia
Nävis y Yannseï, con quien mantiene una difícil relación. El
joven guerrero no está de acuerdo con los métodos de la protagonista,
ni precisamente
contento por la situación que les ha llevado a convivir. Habrá que ir viendo cómo evolucionan sus interacciones...
En esta ocasión, la
protagonista nos muestra varias
facetas suyas: decidida, aventurera... pero esta vez vemos lo que podrían ser sus
momentos más románticos... y familiares, ya que, en este último caso, parece llegar a mostrar tal preocupación por
Jules que cualquiera podría imaginar que es una especie de hermano pequeño. ¡En serio,
me encanta el equipo que forman aquí!
En cuanto a las
ilustraciones,
Buchet mantiene el nivel al que nos tiene acostumbrados, o puede que lo mejore. Los
trazos continúan siendo
finos y
firmes; tanto los
escenarios como la
vestimenta y el
equipo de los personajes están
dibujados con precisión y cuentan con detalles, así como las infraestructuras, aparatos tecnológicos... y
fondos, aunque también, en más de una ocasión, se pueden corresponder al color de lo que hay al fondo de la viñeta.
Tengo que destacar la capacidad del dibujante por
devolvernos al planeta de
Engranajes, pues
ha recuperado a la perfección su atmósfera y estilo, añadiendo nuevas zonas pero recreando también viejos lugares. Al ver los impresionantes escenarios y algunos vehículos que ya conocíamos (también hay otros nuevos, bastante curiosos), realmente da la sensación de volver allí.
Anteriormente he hablado del
ritmo de este cómic, pero este es
resultado de combinar el emocionante argumento y cambiar acertadamente de personaje en el que se centra la trama en el momento adecuado
con animadas escenas como, por ejemplo, una estupenda persecución por un canal de la ciudad con el que Buchet hace un excelente trabajo.
En referencia a los mismísimos
personajes, estos tienen
rostros muy expresivos, y están
retratados desde ángulos muy chulos,
acordes con la situación que están viviendo. ¡Por cierto!, me gustaría señalar el cameo que hace el ilustrador en este cómic... ¡no tiene pérdida!
Tengo que señalar que el cómic se lee con facilidad y
disfruté mucho de los buenos diálogos. Curiosamente, acabarme este tomo me llevó más tiempo del que había previsto, pese a que esto no supuso un esfuerzo adicional. No me malinterpretéis, esto es un elogio:
me gusta que los cómics sean así de jugosos, y
me alegro de que tuviera la oportunidad de aprovechar como lo hice la lectura de este.
En conclusión,
Grands froids es, en mi opinión, un cómic con una
aventura muy interesante, que
avanza a buen ritmo, y tiene curiosos
giros argumentales. Hay
muy buenos personajes, incluso aunque alguno que otro simplemente sea de apoyo, y el
dibujo es
tan bueno como siempre. También se pueden encontrar
escenas bastante tiernas, tanto en lo tocante a la vida más íntima de Nävis como en su entrañable relación con Jules, que me gustaron mucho (así como en lo tocante al desarrollo de todo este álbum). Sin embargo, pese a haberlo juzgado como autoconclusivo, el final hace pensar que las cosas no acaban aquí, y que algunos misterios todavía continuarán... ¡la espera se va a hacer larga!
¡Poukram!